¿Donde me encontraba? Lo último que recordaba era como había sido engullido por el dragón, pero era evidente que no estaba muerto, y aquel lugar no parecía ser parte de un estómago, al menos no de ningún estómago similar a los de otros animales conocidos.
La extraña caverna en la que me encontraba estaba completamente vacía, salvo por la fria superficie sobre la que me reclinaba. El extraño dibujo del techo llamaba mi atención, asi como una zona de la sala en la que el frio material de la pared, en general de un color gris oscuro, parecía brillar con más intensidad y aclararse.